¡CONDONES COSQUILLUDOS!

martes 3 de marzo de 2009

En las semanas recientes se ha publicado en la televisión mexicana un anuncio bastante... No quiero caer en adjetivaciones que mermen la seriedad de los artículos que suelo escribir, pero seguramente más de uno de nuestros estimados lectores encontrará el calificativo más ad hoc luego del presente examen.
El anuncio publicitario promueve la línea de condones M Force y si bien en términos generales no aporta nada nuevo a la forma de publicitar estos productos, su promesa básica sí que es original, pero no por creativa sino por adolecer de creatividad.
Creatividad no sólo significa hacer cosas "locas", novedosas, fuera de lo común... La creatividad primordialmente es un conjunto de estrategias que varía de individuo a individuo, de organización a organización y cuya finalidad es la resolución de un problema mediante la vía más efectiva y eficiente, aun si esto supone salir de los caminos de la ortodoxia. Ahora, incluso salir de los caminos del "sentido común" implica conocimiento de causa. No es válido actuar por impulso ignorante al momento de solucionar un problema.
Crear una frase "pegadora", contundente pues, en publicidad es un problema. No basta con juntar palabras más o menos llamativas o próximas a la idea para provocar la intención de compra en el consumidor. Cada palabra, cada imagen, cada signo de puntuación o cualesquiera otros elementos expresivos deben ser ponderados al elegirlos para construir el discurso publicitario.
En el anuncio mencionado la frase central dice:
Condones M Force texturizados;
igual de seguros, pero cosquilludos

Es claro que aquí he hecho un poco de corrección de estilo al incluir los signos de puntuación, pues en el original el redactor o el diseñador (hay diseñadores que se las dan de redactores y viceversa) los omitió olímpicamente. No obstante, ¿qué hace más ruido? ¿Alguna vez ha visto usted un condón riéndose o estremeciéndose a consecuencia de las cosquillas que desatan el tacto lingual o el digital, o el roce de la ropa o de la piel?
Si usted lo ha visto, entonces ¡corra a alguna institución dedicada a la investigación de lo sobrenatural y repórtelo de inmediato! Ese condón, quizá no es un condón sino un ser de otro mundo, muy susceptible.
Susceptible: sinónimo de cosquilloso, sensible, quisquilloso, puntilloso, minucioso, detallista, chinchorrero, meticuloso, cascarrabias, chinche, delicado, molesto, fastidioso, cosquilludo.
Si muchos publicistas y periodistas colegas míos, aquí y allá tuvieran a bien ceder a la curiosidad o el trabajo de abrir diccionarios, manuales de etimologías y similares antes de escribir, no dirían barbaridades.
La clave está en el sufijo "-udo", es decir la terminación de la palabra. Ese sufijo de origen latino (forma original: "-tudo"; castellanizado: "-udo", "-oso") es una partícula (morfema derivativo o desinencia dirán los lingüistas y semióticos) que convierte el sustantivo "cosquilla" en un adjetivo derivado a partir de una cualidad asociada al objeto. Es decir, una cosa que tiene cosquilla, concomio, hormigueo, escalofrío, picor, picazón, estremecimiento es cosquilluda. De igual modo, una cosa que tiene cornamenta es cornuda.
Desde este punto de vista uno se pregunta qué clase de producto es un condón que tiene picor. ¿Acaso uno al que se le ha untado jugo de chile (dicho sin doble sentido)? Yo no quisiera ser la vagina de una mujer expuesta a semejante producto.
Pero, seamos condescendientes, como suele ocurrir con el consumidor siempre noble y más inteligente por lo general de lo que piensa el publicista promedio, y deduzcamos que el autor de semejante frase, a partir del resumen del fabricante acerca de las cualidades y efectos esperados quiso decir o proponer a la imaginación general, la idea de un condón que por obra y gracia de la textura con que está hecho suscita hormigueo en la anatomía femenina, propiciando un placer más aguzado; lo que envuelve a dicho condón en un concepto más incitante que al resto de los existentes en el mercado. Bien, concedamos al error la gracia del sobreentendimiento. No deja de ser un error y, no por gramatical, despreciable. Quizá hubiera sido mejor usar otro sufijo para señalar que el producto es un agente productor de estremecimiento en la mujer.
Retomemos la idea y redactémosla de otras formas más precisas, correctas y contundentes, respetando las cualidades que se quieren destacar, es decir la seguridad del artículo profiláctico y la efectividad en la generación de cosquillas. Opciones hay muchas como se verá.
Condón M Force texturizado:
seguramente estremecedor

Condón M Force texturizado.
Seguro la estremeces

Estremécela seguro con M Force texturizado

¡Ni cosquillas! Con M Force texturizado ¡seguro!

¿Cosquilluda? M Force texturizado seguro la sensibiliza

¡Sensible! M Force seguro y hace cosquillas
Unas son frases muy directas, hasta simplistas, otras apelan al juego de los sentidos. Ahí les dejamos estas aportaciones de tarea. Si el anunciante se interesa, recuerde que existe VETA Creativa, puede recurrir a nosotros para obtener cuidado en sus mensajes. O si simplemente usted amigo lector, publicista, periodista o no, quiere que examinemos críticamente algún anuncio o lo corrijamos, háganoslo llegar; felices lo haremos y juntos habremos de divertirnos.

ORTOGRAFÍA PUBLICITARIA

viernes 5 de diciembre de 2008


Cuando no es al periodismo, generalmente es a la publicidad, o de plano siempre se echa la culpa al habla cotidiana sino a la desidia o la ignorancia; como sea y por la causa que sea, los adefesios lingüísticos siempre están a la orden del día. Incluso algunos de ellos han adquirido tal fuerza con el tiempo, que la gente jura y perjura que obedecen a reglas gramaticales bien determinadas.
Es el caso de este anuncio volante de un trabajador mexicano especialista en la colocación de puertas y ventanas de aluminio. Ofrece sus servicios de casa en casa del modo como seguramente hemos visto en más de uno de nuestros países hispanohablantes.
Destacan: la zeta con que escribe la palabra "riesgos", y el cierre de la frase con repetidos signos de admiración cuya apertura jamás se dio; además de otras "minucias" como acentos ausentes o errores de lógica y puntuación.
Desmenucemos
En el primer caso es común escuchar a publicistas profesionales, hasta de la vieja guardia, aducir que una falta ortográfica sirve a modo de gimmick (gancho o anzuelo) para atrapar la atención del público sobre la promesa básica de un anuncio. Teóricamente debe funcionar siempre y cuando el común denominador del público domine y respete las normas ortográficas; en ese caso saltará a la vista y la curiosidad indignada centrará el foco visual en el punto que interesa al anunciante y al publicista. ¿Pero qué sucede cuando el error no es pensado y fabricado, sino obedece a las deficiencias ortográficas del emisor en consonancia con las del receptor del mensaje? Entonces, ¿funciona? Sí, pero débilmente. Lo que vale entonces es el peso semántico de la palabra y este, como sabemos por estudios sesudos de lingüistas y psicólogos del lenguaje, no parte del signo individual sino del contexto en que se encuentra. Así, bajo esta premisa, "RIESGOS" = "RIEZGOS" = "RISGOS" = "RIEGOS", al menos por lo que toca a un golpe de vista en una lectura rápida. El cerebro, en la tarea de lectura comprensiva, capta el conjunto y lo acomoda en el contexto mayor para darle sentido.
La frase dice: "No corra riezgos", pero se entendería igual si dijera "No corra risgos", "No corra riesgos". Ahora, ¿cómo se entendería si dijera "No corra riegos"? El absurdo movería a hilaridad por su equivalencia con "No sangre", en cuanto "riego" se define connotativamente como "cantidad de sangre que nutre los órganos o la superficie del cuerpo"; o "No esparza flores en la procesión", dado que en Colombia el "riego" eso significa: "conjunto de flores y hojas que se esparcen por la calle al paso de las procesiones". Y, claro, no puede faltar la idea "No desperdicie agua", en tanto que "riego" es la acción y efecto de "regar" y así se entiende como "agua disponible" para tal efecto. Todo esto en la suposición de que no quedara como una frase fallida por dudosa y alcanzare cierto grado de comprensión por parte del público lector.
En lo relativo a los signos admirativos, también es común verlos del modo como se aprecia en la imagen. La razón que "justifica" semejante esperpento ortográfico descansa en la gramática anglosajona, en la que no hay apertura de signos y sólo cierre, y sí se permite la repetición insistente al momento de conformar frases interjectivas y onomatopéyicas. En español, la única figura de dicción que podría emplearse para agumentar una defensa de semejante uso de estos u otros signos sería la conocida como Conversión, que justamente y transliterando su definición implica "repetir un mismo signo al final de una oración". ¿Está permitido? Sí, el uso lo dicta. ¿Es correcto? Según como se juzgue.
Luego viene la incongruencia temporal, pues mientras el anuncio reza que el trabajo puede ser efectuado "en tan solo 3 horas" (punto y aparte de más, porque es innecesario), los iconos de relojes a sus lados llevan a leer como secuencia lógica y por la posición de las manecillas que el trabajo duraría ¡14 horas!, de las 8:00 A.M. a las 10:00 P.M. Claro que de nuevo, si la lectura de un anuncio fuera secuencial y directa, esta promesa resultaría en una mentira. Pero los seres humanos somos muy indulgentes (cuando no indolentes) y sabemos discriminar los elementos irrelevantes. Los relojes no dejan de tener un valor decorativo y ponerlos o no daría lo mismo, casi como ocurre con la zeta ya examinada arriba.
Por lo que se refiere a los acentos omitidos en "credito" y "Atizapan", (en vez de "crédito" y "Atizapán") es común encontrar falsos justificantes como que las letras mayúsculas no se acentúan, cuando la regla ortográfica obliga a ello. Y esto obedece al permiso tácito que por muchos años se experimentó con el advenimiento de la máquina de escribir, pues este artefacto hoy sustituido en gran medida por la computadora u ordenador, en efecto seguía la norma anglosajona para el acomodo de las teclas y caracteres tipográficos entre los cuales brillaba por su ausencia el acento que empleamos en español (y algo similar ocurría con los otros idiomas). Con el tiempo esta limitación la corrigieron los fabricantes y desde entonces no hay pretexto que valga para no acentuar las MAYÚSCULAS, a menos que se quieran imponer caprichos publicitarios o periodísticos o cotidianos derivados de la ignorancia, la desidia, el uso, el abuso o el desuso. Lo que lleva al principio de esta entrega analítica.
Corolario
Sabemos que el idioma, que la lengua, evolucionan por el uso, desuso o abuso que se hace de ellos. Ante tal evidencia (que no "prueba") sólo resta mantenerse avizor y corregir lo corregible, adoptar lo adoptable y adaptar lo adaptable. Incidiendo así, de manera consciente, a la educación de los públicos que el día de mañana podrían formar parte del conjunto de nuestros consumidores de mensajes, primero, y de productos, por virtud de aquellos.
Desde la publicidad y el periodismo, desde los medios de comunicación (incluido como tal el profesor en el aula), la defensa del español mediante el respeto de sus normas tanto como del aprovechamiento de la flexibilidad de las mismas, lo fortalece y proyecta; empero esta defensa no ha de pasar necesariamente por purismos roñosos ni tampoco por necia desiderata de dictadorzuelos de la palabra.
Aquí queda expuesto un ejemplo. ¿Y tú, amigo lector, cómo construirás tu próximo texto?
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MÁS SOBRE DECANOS

lunes 8 de octubre de 2007

Por José Antonio de la Vega Torres

En una entrega anterior intitulada "Actor avejentado involuntariamente" escribí una aclaración alrededor de la palabra "decano". Entonces, señalé como tal al "Señor Telenovela", don Ernesto Alonso (q.e.p.d). Hoy, quien ocuparía su lugar en el decanato vendría siendo posiblemente, del lado de los actores, don Joaquín Cordero; y, del lado de las actrices, indudablemente doña Amparito Arozamena.

Insistiendo en el apego a los significados de las palabras, invito a mis lectores y en particular a los especialistas del medio del espectáculo a revisar estos nombres a fin de dar certeza a mis nombramientos (mismos que de confirmarse lo harían por la vía natural del acomodo de las generaciones).

LENGUA FUERTE, IMAGEN FUERTE, MONEDA ¿FUERTE?

Por José Antonio de la Vega Torres

Recientemente uno de mis contactos en Yahoo! Respuestas expuso la pregunta siguiente:

Razones de la suba de precios en Argentina? (sic)

Si bien la pregunta se da a entender, creo que una de las claves del conocimiento humano radica en la elaboración de los cuestionamientos. Es importante preguntar, pero más lo es saber hacerlo y esto incluye saber plantear las ideas. No se ofendan quienes redactan como hablan, pero es importante señalar que aquí es obvio que se está empleando terriblemente el verbo subir. La pregunta debería decir: ¿Cuáles son las razones del alza de precios en Argentina?

Defendamos y fortalezcamos nuestro idioma tratándolo con el respeto que nos merece nuestra lengua, factor de unidad, sobre todo si lo queremos tan sólido como podrían estar nuestras monedas frente al dólar estadounidense.

ACTOR AVEJENTADO INVOLUNTARIAMENTE

miércoles 16 de mayo de 2007

Una palabra y... ¡ni Matusalén!

Por José Antonio de la Vega Torres

Foto: esmas.com/Marco Polo Dávila

En la reciente entrega del premio TVyNovelas, transmitido en vivo el domingo 13 de mayo, distintos errores de redacción por parte de los guionistas en los textos de la narración off abonaron varias perlas lingüísticas dignas de mención. Aquí sólo incluiré dos a modo de muestra.

Manuel Ojeda, la edad y el prestigio
El error más craso lo cometieron cuando, en el segmento cuya conducción quedó a cargo del actor Manuel Ojeda, los escritores pusieron en boca de la locutora una descripción de este importante histrión mexicano calificándolo como "el decano de los actores". ¡Qué! Manuel Ojeda definitivamente debería sentirse ofendido. Estoy seguro que los guionistas no tuvieron intención de afectarlo, pero lo hicieron en su ignorancia, pues al querer loar al personaje por su prestigio, terminaron sumándole años. Decano, conforme al Diccionario de la Real Academia, es un sustantivo (no adjetivo) que denomina a la persona "más antigua de una comunidad, cuerpo, junta, etc. Quien con título de tal es nombrada para presidir una corporación o una facultad universitaria, sin embargo de no ser el más antiguo". Que sepamos, Manuel Ojeda no cumple la última parte, y con respecto a la primera, si alguien es decano en la comunidad de los actores del cine, el teatro y la televisión mexicanas, ese solamente es hoy por hoy don Ernesto Alonso.

La fea más bella y la lógica
La segunda perla idiomática la apreciamos cuando los escritores pusieron en voz de la locutora que presentaba el segmento del premio al programa más popular, la idea de que, respecto a la telenovela La fea más bella, "nadie en México dejó de ver por lo menos uno de sus capítulos". ¡Vaya lógica! ¿Qué quisieron decir con esa construcción gramatical? El silogismo no cuadra. Si nadie dejó de ver por lo menos uno, entonces todos vieron a lo sumo, o sea cuando mucho, uno. ¡Qué flaco y contradictorio favor le hicieron al innegable alto rating de la mencionada novela. Lo que debieron haber dicho es: Nadie en México se perdió ni uno de sus capítulos.

En fin, errar es humano. Pero una adecuada revisión y correción al estilo de los libretos evitaría semejantes fallas groseras o incongruentes como las mostradas.